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Qué router necesitas para teletrabajar (y qué falla cuando se corta la videollamada)

agosto 8, 2026

Para teletrabajar no necesitas el router más rápido: necesitas el más estable. Una videollamada consume muy poco —Microsoft afirma que Teams entrega vídeo HD por debajo de 1,5 Mbps— pero se rompe en cuanto los paquetes llegan tarde, a destiempo o no llegan. Por eso, al elegir router para trabajar en casa, lo que manda es un buen 5 GHz, el QoS, los puertos gigabit para enchufar el portátil por cable y, si tu conexión falla a menudo, un plan B con SIM.

La velocidad punta no es tu problema; la latencia y la pérdida sí

Tienes 600 megas y la videollamada se congela. No hay contradicción: son cosas distintas. Los megas miden cuántos datos caben por segundo, y una videollamada ocupa poquísimo. Lo que la rompe es cómo llegan esos datos.

  • Latencia: lo que tarda un paquete en ir y volver. Cuando sube, os pisáis al hablar y la conversación se vuelve incómoda.
  • Jitter, o retardo variable: los paquetes llegan a un ritmo irregular. La aplicación los amortigua con un pequeño búfer; cuando el jitter se sale de ese búfer, la voz suena metálica o entrecortada.
  • Pérdida de paquetes: los que directamente no llegan. Son los cortes de audio de medio segundo y el vídeo que se queda congelado en una mueca.

Microsoft publica los umbrales que considera buenos y malos para el tráfico en tiempo real de Teams:

Métrica Óptimo Malo
Ida y vuelta (RTT) menos de 60 ms más de 500 ms
Pérdida media de paquetes menos del 0,5 % más del 10 %
Jitter menos de 3 ms más de 30 ms

Fíjate en que los megas no aparecen por ningún lado. Para situarte: Zoom pide 3,8 Mbps de subida y 3 Mbps de bajada para una videollamada uno a uno en 1080p (1,2 Mbps si es 720p), y Google Meet habla de hasta 3,6 Mbps para 1080p y de 100 kbps si va solo el audio. Cualquier fibra doméstica actual da eso de sobra. El cuello de botella está dentro de tu casa.

Los cuatro fallos que cortan una videollamada

1. El 2,4 GHz saturado por los vecinos

En un bloque de pisos, la banda de 2,4 GHz es una plaza mayor en fiestas. Los canales se solapan entre sí y en la práctica solo caben tres que no se pisen (el 1, el 6 y el 11), y los está usando todo el edificio. Microsoft lo resume en su guía de red: cuando dos puntos de acceso cercanos comparten canal, compiten sin querer y el usuario lo paga. Entra en el panel de tu router —da igual que sea un Livebox 6s de Orange, el ZTE F6600P de Vodafone y Lowi o el ZTE F8648P de Digi— y comprueba si el canal está en automático o clavado en uno saturado.

2. Estar en 2,4 GHz pudiendo estar en 5

Muchos routers publican una sola red WiFi y dejan que el portátil elija banda… y elige mal. Se agarra al 2,4 GHz porque llega más lejos y se queda ahí toda la reunión. Microsoft recomienda el rango de 5 GHz para media en tiempo real y activar el band steering para empujar hacia él a los equipos de doble banda. Si tu router lo permite, separa las dos redes con nombres distintos («MiCasa» y «MiCasa-5G») y conecta el equipo de trabajo siempre a la de 5 GHz. En los routers actuales de operador, como el router WiFi 7 de Movistar o el Livebox 7 de Orange, la opción vive en la configuración WiFi avanzada.

3. El microondas (y lo que no te imaginas)

El horno microondas trabaja en torno a los 2.450 MHz, justo dentro de la banda de 2,4 GHz. No es mala suerte: esa banda está compartida con aplicaciones industriales, científicas y médicas, y el Cuadro Nacional de Atribución de Frecuencias establece que los servicios de radiocomunicación que la usan tienen que aceptar las interferencias que esas aplicaciones les causen. Traducido: si la reunión se te corta a las 14:00 en punto todos los días, no es la fibra, es la comida. Lo mismo vale para auriculares Bluetooth, vigilabebés y algún timbre inalámbrico. Y otra vez la salida es la misma: 5 GHz.

4. La subida, que la tienes ocupada

Una videollamada necesita subida, y la subida es donde menos margen sobra. Si el portátil está sincronizando la nube, el móvil subiendo el carrete y el ordenador de al lado haciendo la copia de seguridad, esos 1,5-3,8 Mbps que pide la videollamada compiten con todo lo demás. Aquí es donde el QoS del router sirve de algo de verdad.

Qué mirar en el router, por orden de utilidad

  • Puertos gigabit y un cable de red. Es la recomendación más eficaz y la más ignorada. Un cable elimina de golpe la saturación, la interferencia y el jitter del WiFi. No es una manía: entre las condiciones del acuerdo de calidad de voz de Teams, Microsoft incluye expresamente las conexiones Ethernet por cable. Comprueba en la ficha de tu modelo que los puertos LAN son gigabit y no de 100 Mbps; es un detalle que se pasa por alto y que en equipos antiguos marca la diferencia. Si el router está lejos, un cable plano por el rodapié cuesta poco y dura años.
  • Un 5 GHz solvente. No hace falta el tope de gama: un router de doble banda decente y bien colocado rinde más que uno caro escondido detrás del televisor. En la gama de tienda, los sospechosos habituales para sustituir o acompañar al del operador son el Archer AX53, el TP-Link Archer AX50, el FRITZ!Box 7530 o el Asus RT-AX88U; consulta la ficha de cada uno para ver qué bandas y qué puertos trae exactamente.
  • QoS (y su equivalente WiFi, WMM). Es la función que prioriza voz y vídeo por encima de las descargas. Microsoft recomienda implementar QoS precisamente para que un imprevisto de red no se lleve por delante la llamada, y en WiFi recomienda WMM con el mismo fin. Antes de decidirte por un modelo, busca «QoS» o «priorización» entre sus características —el AVM FRITZ!Box 7590, el Asus RT-AC86U o el Fritz!Box 4060, por ejemplo—, porque no todos lo traen ni todos lo dejan configurar por equipo.
  • Banda de 6 GHz, solo si te hace falta. Si en tu edificio hasta el 5 GHz va cargado, los 6 GHz son aire limpio: es una banda reciente y todavía hay pocos equipos en ella. En España su uso está previsto para equipos de baja potencia y en interior, condición que para teletrabajar en casa no te limita en nada. Necesitas router y portátil compatibles (WiFi 6E o WiFi 7): si te lo planteas, comprueba en la ficha del modelo —por ejemplo el TP-Link Archer BE550— que la tercera banda es efectivamente la de 6 GHz.

El plan B: un router 4G o 5G con SIM

Cuando cae la fibra, no vuelve porque tú la mires. Un router con ranura para SIM es un segundo camino a internet, independiente del primero y con avería independiente.

Cuándo compensa. Cuando una mañana sin conexión te cuesta más que la tarifa anual de una SIM de datos; cuando en tu calle hay cortes recurrentes o una obra en marcha; o cuando tu trabajo implica atender a horas fijas y no puedes escudarte en que se ha caído internet. Si tu conexión va fina y una caída puntual se resuelve compartiendo datos desde el móvil, no lo necesitas.

Cómo se usa. Hay dos formas. La sencilla: un equipo aparte con su propia red WiFi, apagado en un rincón; cuando cae la fibra lo enciendes y cambias el portátil de red. Ahí entran el Huawei B535-232 (el Flybox 4G de Orange), el Cudy LT400, el Cudy LT500, el Strong 4G LTE o el TP-Link Archer MR600 V2. La cómoda: un router que integre el módem móvil y pueda usarlo como respaldo automático, sin que tengas que tocar nada; mira en la ficha del FRITZ!Box 6850 LTE qué ofrece esa gama. Y si en tu zona hay 5G y quieres que el respaldo no se note, ahí están el Flybox 5G de Orange y el ZTE MC888 Ultra 5G de Vodafone.

Dos avisos antes de decidir: comprueba la cobertura móvil dentro de tu casa (no la del mapa, sino la de la habitación donde vas a poner el equipo, que casi siempre acaba siendo junto a una ventana) y lee las condiciones de tu tarifa de datos, porque no todas contemplan el uso en un router fijo.

La VPN de la empresa, el doble NAT y el CG-NAT

La VPN. Casi siempre no le pide nada especial al router: el cliente va instalado en el portátil y sale por internet como cualquier otro tráfico. El problema no es de compatibilidad, es de calidad. Microsoft advierte de que las VPN no suelen estar diseñadas para media en tiempo real, de que algunas no soportan UDP —que Teams necesita—, de que añaden una capa de cifrado sobre tráfico ya cifrado y de que desvían la ruta, lo que introduce latencia y jitter extra. Su recomendación es sacar el tráfico de videollamada de la VPN, lo que se llama split tunneling. Eso lo decide el departamento de sistemas de tu empresa, no tu router; pero si tus llamadas solo van mal con la VPN conectada, ya sabes qué pedir.

Doble NAT. Aparece cuando enchufas tu propio router detrás del del operador y dejas a los dos haciendo de router. Para las videollamadas suele ser inofensivo, pero complica abrir puertos, montar una VPN hacia tu casa o usar escritorio remoto. Se arregla poniendo el equipo del operador en modo puente o monopuesto —búscalo en su panel, sea un HGU de O2 o cualquier otro— y dejando que tu router gestione la conexión.

CG-NAT. Aquí el operador reparte una misma IP pública entre varios clientes. Para teletrabajar apenas molesta: salir hacia fuera funciona igual, y las videollamadas salen. Molesta para entrar: acceder desde fuera a tu NAS, a una cámara o a un servidor de casa. Y no se resuelve cambiando de router, sino pidiendo IP pública a tu operador o tirando de un servicio de túnel.

Casos concretos

  • Piso compartido, mucha gente y muchos vecinos. Prioridad absoluta: cable al portátil. Si no puede ser, red de 5 GHz separada de la de 2,4 GHz y canal revisado a mano. Y si el router tiene QoS, prioriza tu equipo. Un router de tienda con buen 5 GHz, como el Archer AX53 o el FRITZ!Box 7530, ayuda más que subir de tarifa.
  • Trabajas lejos del router: buhardilla, garaje, otra planta. Cambiar de router no arregla una pared de medio metro. Lo que lo arregla es acercar la señal: cable hasta la habitación, un punto de acceso adicional o un sistema mesh. Si vas a mesh, busca equipos tri-banda, que pueden reservar una banda para el enlace entre nodos —el TP-Link Archer BE550 es uno de ellos—, porque los de doble banda pierden capacidad al repetir.
  • Dos personas en videollamada a la vez. Es el caso en que la subida se nota de verdad. Cable para al menos uno de los dos (mejor para los dos), QoS activado y, si el router lo permite, cada equipo en una banda distinta. Si tu tarifa tiene la subida corta, ese es el número que hay que mirar al renovar, no el de bajada.
  • Zona sin fibra. Aquí el router con SIM no es plan B, es el plan A: un Archer MR600 V2, un Cudy LT500 o, si hay cobertura, un Flybox 5G. Coloca el equipo junto a la ventana que mire a la antena y reparte desde ahí por cable o con un punto de acceso interior: mover el router dos metros suele dar más que cambiarlo.

El criterio, en tres líneas

Uno: enchufa el portátil por cable y te quitas de encima la mitad de los problemas. Dos: si tiene que ser WiFi, que sea 5 GHz, con la red separada de la de 2,4 GHz y con QoS activado. Tres: los megas contratados casi nunca son la causa; la subida ocupada, el canal saturado y la VPN de la empresa, casi siempre.

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